Yo sé que tu claro cristal de alegría
ya supo del árbol la fruta bermeja;
yo sé que lejana la amargura mía
que sueña en la tarde de verano vieja.
Yo sé que tus bellos espejos cantores
copiaron antiguos delirios de amores:
mas cuéntame, fuente de lengua encantada,
cuéntame mi alegre leyenda olvidada.
Antonio Machado.
